viernes, 31 de agosto de 2012

Esperando a Rajoy o esperando a Godot?

   España vive tiempos de espera, yo diría que de tensa espera, y los españoles rememoran muy a su pesar el viejo refrán de que "el que espera desespera". Lo analiza de forma muy acertada el editorial del periódico El Pais del día de hoy bajo del titulo de "Esperando a Draghi", donde se recogen las incertidumbres que provoca su comparecencia publica del próximo jueves y las repercusiones que pueden tener sobre la economia española sus previsiones de actuación futura. Mientras tanto Rajoy deshoja la margarita sobre la decisión a tomar, como bien dice El Pais, a él también se le espera como a Draghi. Reflexionando un poco sobre estas expectativas, que van a marcar la vida de los españoles en un sentido o en otro, resulta inevitable recordar la obra que Samuel Beckett escribiera en los tiempos de la posguerra europea con el titulo de "Esperando a Godot".

sábado, 25 de agosto de 2012

Las tres primas de riesgo

  Desde hace bastante tiempo los españoles nos hemos acostumbrados a convivir con la prima de riesgo que ha pasado de ser una autentica desconocida a convertirse en el pan nuestro de cada día. Sus subidas, sus bajadas, sus efectos sobre nuestra vida cotidiana se han convertido en la preocupación diaria de nuestras conversaciones. La prima de riesgo financiera se ha instalado en nuestras vidas de la mano de la crísis  económica y ha desplazado otros afanes y preocupaciones del pasado, parece que nuestras vidas dependieran de su biorritmos eufórico-depresivos, por cierto más eufóricos que depresivos por mucho que se pensara que la llegada al gobierno del Partido Popular provocaría un efecto sedante sobre ella, más bien todo lo contrario, da la impresión que Montoro y sus medidas le ponen y mantienen su animo bien alto hasta el punto que sólo las vacaciones veraniegas del ministro y su consiguiente cese de hostilidades reformistas la han calmado durante un par de semanas.
   Pero con ser preocupante esa prima de riesgo financiera hay otra que me está preocupando mucho más en lo que llevamos de  mes de agosto, la prima de riesgo mental, que está subiendo de manera incontrolable en nuestro pais y a las pruebas me remito. En unos momentos en los que la sociedad española está viviendo una de las situaciones sociales más difíciles de la historia democrática hay un gobierno que decide tensionar hasta el último segundo a un colectivo importante de ciudadanos y ciudadanas de este pais para los que la ayuda de los cuatrocientos euros se ha convertido en la ultima red de seguridad para evitar su definitiva exclusión social.  La ministra "milagrosa", la señora Bañez, sostuvo hasta el ultimo minuto el suspense sobre la prórroga de la medida y sólo la reacción política y social les obligó a llevarla a cabo, pero eso sí, tras un largo proceso de descalificación de sus perceptores por miembros del gobierno y de la acorazada mediática que lo respalda. Y como no cambiando las reglas del juego de tal manera que han conseguido volver locos a los afectados por la medida que a día de hoy y después de publicada en el Boletín Oficial del Estado van a a tener que hacer un curso para saber si reúnen los requisitos para dicha prestación. La primera impresión es que uno de los daños colaterales menos dolorosos que había traído consigo la crisis, el reagrupamiento familiar "forzoso", con la vuelta de muchos hijos a las casas de sus padres a la búsqueda de un mínimo nivel de subsistencia y sacrificando pasados deseos de independencia y emancipación, se convierte en un obstáculo,  en muchos casos insalvable, para la obtención de la ayuda, el certificado de empadronamiento se convierte en el enemigo público numero uno de muchos jóvenes de este pais para tener esa renta mínima de subsistencia. Y en una subida más de esa prima de riego mental les obligan a certificar su indigencia en la búsqueda de un empleo, pais de locos que diría Forges.

lunes, 20 de agosto de 2012

Vuelva usted en Septiembre

   Recuerdo en estos días aquellos tiempos universitarios en los que a finales de junio o principios de julio la frase más temida era aquella de "vuelva usted en septiembre".  Oir estas palabras provocaba en quien las oía  un sentimiento de decepción con fuerte carga de de culpabilidad al tiempo que abría en nuestro horizonte vital más inmediato una puerta a la incertidumbre que desembocaba en ese mes híbrido de inquietudes y felicidades, de fríos y calores, de idas y vueltas. Volver en septiembre era la constatación más evidente del trabajo mal hecho, del tiempo perdido a cuya búsqueda deberíamos dedicar todos nuestros esfuerzos,  a los que deberíamos hacer un hueco entre nuestras inciaticas experiencias veraniegas ya que de lo contrario corríamos el riesgo de que septiembre se convirtiera en la estación término de multitud de experiencias compartidas. Y es que como diría Mariano, algunas veces pensamos sólo en lo material y olvidamos que tenemos alma y sentimientos y eso es bonito y te reconforta. Ya me hubiera gustado a mí tener en aquellos tiempos un "gurú" como Mariano, más de una angustia vital me habría evitado y desde luego otra bien distinta habría sido mi visión de la vida veraniega, y es que debíamos ser un poco imbéciles al preocuparnos tanto de aprobar asignatura tras asignatura, curso tras curso, para conseguir una titulación universitaria que nos permitiera abandonar las inquietudes estudiantiles y sumergirnos de golpe y porrazo, a los que tan acostumbrados estábamos, en esa tragedia materialista del mercado de trabajo.

sábado, 18 de agosto de 2012

Gibraltar, en el punto de mira

 Desde hace algunos meses tengo una preocupación especial como ciudadano de esta provincia y como representante de su voluntad popular. Ya antes de que surgiera el conflicto de los pescadores del Campo de Gibraltar y las autoridades de la colonia me preocupó sobremanera el enfoque que el ministro de Exteriores, el señor García-Margallo, había dado a la relación entre nuestro pais, el Reino Unido y Gibraltar. Su planteamiento de poner fin al Foro Tripartito y sustituirlo por uno cuatripartito se me antojaba en aquel momento condenado al fracaso y como todo esfuerzo inútil un viaje a la melancolía. Independientemente de los cambios políticos en España y Gibraltar, que anunciaban ya un enrarecimiento progresivo del aire que se respira en la comarca, se ponía fin a un instrumento que en los últimos años se había mostrado como el único posible para la mejora de la política de vecindad en la comarca y había ayudado a sobrellevar las consecuencias de un tratado que hace casi trescientos años había definido un "status" para la colonia que España nunca ha aceptado ni tampoco nunca podrá aceptar.

domingo, 12 de agosto de 2012

El Síndrome de Marinaleda

   Extraño mes de agosto al que la crïsis ha recortado también su carácter histórico de tiempo para el descanso, para las vacaciones, para recargar pilas de cara a la segunda mitad del año. Y es que ya hay mucha gente que no necesita descansar de una actividad laboral, demasiada gente para la que el mes de agosto no es más que otro tiempo añadido para la angustia, para la incertidumbre vital, para sufrir un presente cargado de desesperanza hacia el futuro. Desgraciadamente es así y las únicas vacaciones que se agradecen son las del gobierno y sobre todo su equipo económico,  aunque mucho nos tememos que van a ser cortas, irremediablemente cortas, y que Montoro es el único que esta cargando las pilas para reaparecer con fuerza en el escenario de los recortes y sus reformas estructurales para desgracia de la ciudadanía y mayor gloria de Merkel, el BCE y los mercados.